El Parlamento uruguayo da el primer paso para legalizar la marihuana

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nueva política contra el narcotráfico

Uruguay está a un paso de convertirse en el primer Estado del mundo que controla y regula el comercio y consumo de cannabis. El proyecto de ley que ha aprobado la Cámara de Diputados –tras un extenso debate no exento de discrepancias en el seno de los partidos– solo necesita ahora el visto bueno del Senado para poner en marcha una política pionera contra el narcotráfico frente a la «guerra a la droga».

La Cámara de Diputados de Uruguay aprobó el miércoles la legalización y regulación del consumo y venta de marihuana, en un texto que ahora debe ser ratificado por el Senado. Si finalmente la ley se promulga, Uruguay se convertirá en el primer Estado del mundo que controle la producción y venta de cannabis. De esta forma, es además pionero en el nuevo enfoque que desde varios países de Latinoamérica empieza a darse a la lucha contra el narcotráfico, frente al del «guerra contra la droga». El texto fue aprobado por 50 votos sobre 96 después de 14 horas de debates, gracias a la mayoría con la que cuenta el gobernante Frente Amplio (FA), que también tiene mayoría en el Senado. El resultado de la votación fue acogido con aplausos por cerca de un centenar de partidarios de la legalización que asistieron al debate.

El proyecto de ley prevé que el Estado «asuma el control y la regulación de la importación, la exportación, el cultivo, la recolección, la producción, la adquisición, el almacenaje, la comercialización y la distribución del cannabis y sus derivados».

Actualmente el consumo no está penalizado en Uruguay, pero sí su comercio.

La norma, impulsada por la Presidencia de José Mujica, pretende «minimizar los riesgos y reducir los daños del uso del cannabis». El texto fue presentado en el Parlamento en el verano del año pasado, pero las reticencias, también dentro del propio Frente Amplio, habían retrasado el debate.

El objetivo «no es promover el consumo, el consumo ya existe», explicó el diputado Sebastián Sabini al presentar el texto al comienzo del debate. Insistió en que intenta apartar a los consumidores de las redes mafiosas y luchar contra el tráfico de droga que «financia el crimen organizado y actividades ilegales como la trata de personas, el tráfico de armas o el blanqueo de dinero». «Eso no significa que debemos dejar de luchar contra el tráfico de drogas, sino que hay que combatirlo en los aspectos sustanciales, sin perseguir al usuario que tiene 40 gramos en el bolsillo».

Discrepancias

Incluso hasta última hora no estuvo asegurada la mayoría para sacarlo adelante. Uno de los diputados del partido gobernante, Darío Pérez, amenazaba con impedir la aprobación y solo unos minutos antes de la votación anunció su voto a favor.

Pérez, quien se había mantenido en silencio en los últimos días, dijo en un largo y esperado discurso en la Cámara de Diputados, anunciando que «acompañará la suerte de sus compañeros, para bien o para mal» en esta iniciativa por lealtad a su bancada.

«El Frente Amplio tomó una determinación, que es seguir con esta medida, y mientras yo sea integrante del FA, y acepte sus reglas y estructuras, me someto», dijo Pérez. El diputado indicó que si se aprueba esta norma «no se van a soltar las siete plagas de Egipto sobre Uruguay»,, porque estas «ya caminan por el país». «La marihuana es una bosta (excremento de vaca o caballo), es enemiga del estudiante, del trabajador, de la vida. Y lo importante es que es una bosta con o sin ley. Y va a seguir pasando a pesar de nosotros, con o sin ley», indicó.

Pérez reconoció que esta iniciativa legal es uno de los proyectos más impactantes de la legislatura del presidente José Mujica y que implica un «cambio de paradigma del tema de la droga».

Apuntó que si bien el proyecto asume que si se legaliza la marihuana va a disminuir el narcotráfico, el tema no es un «modelo matemático» sino una preocupación que «agobia a los ciudadanos de todo el mundo, y puede tener un alto grado de incertidumbre».

Pérez criticó sin embargo a la dirección de su partido por las formas en las que desarrolló el proyecto. «Primero debió citarse un gran congreso, para sacar algo mejor que esto, y desprendernos de las conveniencias políticas, porque este es un problema de Estado», señaló.

Su correligionario Jorge Orrico recordó que «si el negocio de la droga no es clandestino, no funciona» y criticó la doble moral de países como Estados Unidos en ese terreno.

«Son los líderes en el mundo en la represión contra este tipo de cosas, pero dentro de Estados Unidos hay 18 estados que liberaron» la marihuana, uno de ellos -Colorado- para usos recreativos.

«La guerra no funciona»

Orrico subrayó que «la guerra a las drogas no ha tenido resultado alguno y el consumo de drogas ha aumentado en todas las partes del mundo», hasta convertirse en un «problema de salud y seguridad públicas».

El diputado del opositor Partido Nacional Gerardo Amarilla opinó que «en el mejor de los casos» la norma tendrá consecuencias sobre el 12% del negocio del narcotráfico y lamentó que el país esté «ensayando, dando un mensaje confuso a la sociedad». A su juicio, aprobar la ley es «jugar con fuego» y se corre el riesgo de «sacrificar una generación para luego darnos cuenta de que nos hemos equivocado».

Su correligionaria Verónica Alonso opinó que «vivir con las drogas es un eslogan derrotista y condenatorio», mientras que el diputado del Partido Colorado Richard Sander dijo que la ley «va en contra del fin que persigue». Sander se preguntó si su aprobación «no terminará siendo un argumento en contra del país» en el contencioso internacional con la tabacalera Philip Morris por su dura legislación contra el tabaquismo.

Su compañero Borsari anunció una campaña de recogida de firmas para tratar de convocar un referéndum contra la ley, si esta se aprueba.

«De nuevo la Suiza de América»

Pero también entre los diputados opositores hubo discrepancias y algunos de ellos votaron contra la ley por obediencia al partido, pese a respaldarla, como el colorado Aníbal Gloodtdofsky. «Ya es hora de que Uruguay vuelva a ser el país consi- derado la Suiza de América en tiempos de Batlle», intervino en alusión al presidente José Batlle Ordóñez (1903-07 y 1911-15), señalado como el padre del Uruguay moderno por sus iniciativas progresistas.

En el Partido Independiente, el diputado Daniel Radío se sumó a esa tendencia al recalcar que «no necesariamente hablar de drogas implica hablar de un problema» ya que «algunos consumos son problemáticos y otros no. No podemos permitirnos no experimentar para cambiar esta situación».

Si el Senado aprueba definitivamente el texto, se creará el Instituto de Regulación y Control del Cannabis para gestionar la producción y la distribución y vigilar la aplicación de la ley.

Los consumidores, residentes en Uruguay, mayores de edad e inscritos en un registro, podrán comprar hasta 40 gramos por mes en las farmacias autorizadas. También se autoriza el cultivo para uso personal de hasta seis plantas. Podrán crearse clubs de consumidores de entre 15 y 45 miembros con un límite autorizado de 99 plantas.

Mujica: «Es una experiencia pionera para todo el mundo»

El proyecto de ley que legaliza el cannabis en Uruguay constituye «una experiencia pionera» que puede beneficiar al mundo entero, afirmó ayer el presidente del país, José Mujica. «La represión no ha dado resultado en ninguna parte del mundo. Queremos situarnos en la frontera de la adicción a las drogas. No es sencillo porque no tenemos recetas. Somos conscientes de que estamos llevando a cabo una experiencia pionera para el mundo entero», explicó Mujica en la emisión semanal del programa «El presidente habla». El objetivo, según señaló, es «acabar con el mercado clandestino, para tener un mercado a pleno día. Además, incidió sobre la dimensión de salud pública, «porque si el consumidor está identificado se puede influir sobre él cuando sobrepasa el límite». En esta iniciativa ha recibido el apoyo de personalidades como el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, de varios expresidentes de la región y hasta del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza.

Por el contrario, el órgano de la ONU encargado de vigilar el cumplimiento de los tratados internacionales sobre drogas mostró su preocupación por la aprobación en la Cámara de Diputados de Uruguay de la ley que despenaliza la producción y distribución de marihuana. La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) señaló que de aprobarse definitivamente dicha ley estaría en «completa contravención» con las disposiciones de los tratados internacionales sobre drogas, de los que Uruguay es parte.

La JIFE lamentó que el Gobierno de Uruguay se negara a recibir a una misión de este organismo antes de presentar el proyecto ante la Cámara para su debate e instó a las autoridades uruguayas a que aseguren que el país sigue cumpliendo de forma completa el derecho internacional, limitando el uso de estupefacientes, incluido el cannabis, exclusivamente a fines médicos y científicos. Según sus miembros, de aprobarse esta ley podría tener «graves consecuencias para la salud y el bienestar de la población y para la prevención del uso indebido de cannabis entre los jóvenes». GARA


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