«Sin luz verde a la independencia no hay democracia», proclaman en Bilbo

Unas 5.000 personas reivindicaron ayer tarde en las calles de Bilbo que «sin luz verde a la independencia no hay democracia». En la segunda marcha verde convocada por la red Independentistak se insistió en que «sin un Estado vasco no hay futuro para Euskal Herria» en el plano político, social y económico, encadenados a España, de la que dijeron representa «negación, imposición y opresión» no sólo para los abertzales sino para toda la ciudadanía en general.

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Agustín GOIKOETXEA
BILBO

Una ruidosa marea verde recorrió ayer la bilbaina Gran Vía para celebrar desde un planteamiento desobediente «el día de la libertad de todos los pueblos del mundo», en contraposición a la imposición de la festividad oficial del día de la «hispanidad». Al grito de “Independentzia” y “Euskal Herria aurrera”, la colorida manifestación partió alrededor de las 17.30 de las inmediaciones del Sagrado Corazón, no sin antes recordar el genocidio cometido por el imperialismo español contra los pueblos originarios del centro y sur de América, y contra el propio pueblo vasco durante siglos.
Abría la comitiva una pancarta con el lema “Espainia: inposaketa, hondamena. Independentzia” portada por representantes de la red Independentistak a la que seguían ikurriñas y enseñas verdes de la iniciativa convocante. Por detrás, otra pancarta con un escueto “Independentzia” acompañada por banderas de países que luchan por recuperar su soberanía seguida por miles de personas, muchas de ellas ataviadas con camisetas y pañuelos verdes.
Al llegar a la altura de la subdelegación del Gobierno español, fuertemente protegida por la Ertzaintza, la presencia de varios guardias civiles en el exterior provocó que se sumara al repertorio de consignas “alde hemendik utzi bakean”. Era la antesala al estruendo que se vivió en la Plaza Moyúa, donde los manifestantes lograron rodear toda su elipsis mientras se teñía de verde el agua de la fuente, se encendían bengalas del mismo color y estallaba una traca entre el lanzamiento de cohetes.
Era la plasmación de lo que antes se había anunciado: «Hacer llegar hasta Madrid nuestro grito por la independencia». Todo instrumento u objeto sirvió para, a través del ensordecedor ruido, mostrar su indignación «ante los símbolos de la imposición española: la delegación del Gobierno español y el escudo español franquista que preside la plaza» desde la delegación de Hacienda.

En el plano «positivo», el estruendo -apostillaron- no era sólo contra las imposiciones, sino también por la libertad de todos los pueblos del mundo y por la independencia vasca.

Una vez cumplida esta «misión», la marcha enfiló Gran Vía camino del Arenal, donde estaba previsto el acto final de la movilización, donde también se reclamó la vuelta a casa de los presos políticos vascos.

Allí, tomó la palabra Txutxi Ariznabarreta, en representación de la red, quien comenzó haciendo mención a que el «estruendo mundial» lo habrían oído en Madrid. «Sí, sí que lo han oído -enfatizo-. Otra cosa es que se hagan los sordos. Pero nos tendrán que seguir oyendo aunque no nos quieran escuchar, porque no vamos a callar, no vamos a parar».

Recordó su petición de «luz verde a la independencia» que efectuaron en Gernika en Aberri Eguna, «y ahora que la política vasca se está moviendo a gran velocidad, planteamos con claridad y rotundidad: Sin luz verde a la independencia no hay democracia. Ahí está la clave democrática».

Mirando al futuro, en clave estratégica, el portavoz de Independentistak dijo a los reunidos en El Arenal que «sin Estado vasco no hay futuro para Euskal Herria. No, no hay futuro político ni social ni económico». Abundó en los efectos de la imposición española negando la identidad vasca para remarcar que «España es la ruina política, cultural, social y económica para cualquier ciudadana o ciudadano vasco demócrata y progresista, sea abertzale o no».

De ahí, añadió Ariznabarreta, que la independencia «ha tomado una nueva dimensión y ya no es un asunto únicamente del mundo abertzale. La independencia es ya una referencia política unida al futuro de todas y todos los vascos».

Necesidad de un estado propio

Manifestó que la crisis económica ha situado en medio del debate la necesidad de un estado propio para los vascos con el que disponer de instrumentos para construir un futuro económico y social para el país. «Vemos con impotencia que las potencialidades de nuestra economía y las posibilidades de hacer frente a la crisis se nos van de las manos; que vamos a la ruina», incidió.

«Nos imponen las políticas sociales y económicas, sin tener en cuenta nuestros intereses y necesidades. Aquí, sufrimos las consecuencias y no podemos decir nada, ni hacer nada», se lamentó antes de reivindicar la necesidad del Estado vasco «para construir nuestro futuro y tener voz propia en Europa; para defender nuestros intereses».

Anticipándose a quienes desde el ámbito de obediencia española pueden considerar este planteamiento insolidario, Txutxi Ariznabarreta defendió que, para la ciudadanía de Euskal Herria «la única manera de hacer algo por la Europa social y de los pueblos que anhelamos es mediante el Estado vasco propio. Mediante la voz propia en Europa».

Fue más incisivo al argumentar que por esa vía «tenemos oportunidades y condiciones objetivas para construir un modelo social basado en la justicia social y la solidaridad; para articular un proyecto económico social y medio ambientalmente eficiente; y para profundizar en la democracia».

Asimismo, el representante de Independentistak comentó que no se puede hablar de la independencia de manera abstracta. «Ya se han acabado los tiempos de eufemismos, demagogias semánticas y dobles discursos. Hoy la independencia y la libertad tienen nombre y apellidos: República Independiente Vasca».

Para alcanzar esa meta, estimó fundamental «un pueblo en marcha; y nos estamos poniendo en marcha», subrayó. No olvidó en ese camino la importancia del próximo año, cuando se cumplen 500 años de la pérdida por la brutal violencia española del Reino de Navarra, del Estado vasco, de ahí la importancia que da el independentismo a ese aniversario.


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